sábado, 23 de mayo de 2009

Carta del Exilio




Es esta esquina
que me recuerda otra
que existe acá
adentro,
en mis entrañas

Es este farol
pero también es otro
que habita 
ese ajeno país de la memoria

Es ese olvido
con que me olvidan las baldosas
de un patio
resbaloso de recuerdos

Es todo eso lo que lastima
lo que duele en un lugar adonde nada duele
adonde nada consuela
adonde casi nada vive

Yo no quiero mirar esta luna
que me mira con otros ojos
no quiero que me vea el gesto
que vos me conocés,
ese
de casi lágrima

Dejame nomás
que se me apague la sombra
con la luz nocturna de otra noche,
la de Barracas, 
que si debo morir
viviendo
quiero elegir el modo

Es que
¡Es esta esquina!
y también es otra que existe acá
afuera
en mis entrañas



Sigfrido Quiróz

martes, 12 de mayo de 2009

Nightmare




I never have known
Who I’m,
When I mustn´t fall down
I

Dicen que la sangre en mis manos
no existe
Que la vida tiene caminos claros
y atajos
Que entre el follaje no es tu nombre
el susurrado
Que la oscuridad decae; mañana.

¡Ay de mis pies que no caminan,
de las puertas que no cierran
y de mi alma enterrada!

En la hora atroz de la vigilia,
tu fantasma me atormenta

Huir.
Huir de nuevo.
Huir lejos.

Congelar el corazón para que no sienta
clavar las uñas hasta que la sangre
me invada
Soplar sin que las nubes se disipen
y sin evitar
el ojo del huracán.

No lograré escapar
de mi celda.

¡Oh Dios, desencadena mis oídos!
¡el silencio y su canto!
¡Su canto y lo inescrutable!
II
El niño saltarín
de la casa que se incendia
baila entre las llamas
cumpliendo su sentencia.

La niña que te espera
mirando tras la reja
la niña que te mira
la niña es una ciega.

La anciana cuya mano
te pasa por la frente
la anciana es un cadáver
la anciana no te siente.

Los niños que te cantan
riendo atolondrados
se manchan con la sangre
que sale de tus manos.

Las hojas que se caen
y pudren lo que tocan
a todo lo que es verde
gusano lo transforman.

III

Dicen que el pequeño hombre vendado
no me mira
Que mi vuelo de escape desesperado
nunca despega
Que el negro pozo donde caigo
no tiene fondo

¡Déjame gritar!
¡Libera mi habla!
Lenguas de fuego somnolientas son mis lágrimas
quemantes,
sobre surcos antiguos
de dolor.

Sé que la oscuridad me espera, mañana
Que voy hacia ti, inexorable,
cada noche
Que mis pisadas solo siguen la huella
prefijada

Solo quiero evadirme
Evitar la angustia y la desesperación.
Encontrarme al fin, sorprendido,
despierto.

Sigfrido Quiróz
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