sábado 7 de noviembre de 2009

No quiero no



Adónde

estará ese pecho sin el fuego sin

la cicatriz sin
la pertinaz tristeza ni
el desasosiego sin

el dolor que la sombra disimula


Adónde

que no quiero encontrarme
tu
no-hombro tu
no-estar
y tu
no-ser

cuando la vigilia llegue


Adónde

irme o quedarme o devenir

si perdimos los caminos todos
los caminos
una grieta y lo abisal entre esa
tu mano y ésta
la mia
sin gestos ni remedos
casi sin
miradas y seguro sin
palabras

Adónde
se guarda silencio cuando no
hay qué decir
y el ominoso segundo es el rey infame

Adónde
el grito la lágrima esa

certeza
de caminar por el
filo filoso
y querer caer y no
caerse


No caer


¿Adónde?


Sigfrido Quiróz

Camino verde


Ay
que me desvanezco
que te estás desvaneciendo

caminando lento
mirando viejo
huyendo nuevo

Ay
que me desaparezco
que estás desapareciendo

mirando lejos
como cuando miro
mirando adentro

Ay
que me derrito
que te estás derritiendo

me quemo manos
me quema el alma
me quema el alba

Ay
que ya te busco
que nos estamos encontrando

camino verde
verde camino
y otro destino



Sigfrido Quiróz

No name

Las horas pasan
una
a una

No se si estoy haciendo bien

Todo se pone rojo y feo
y la copa se llena

No dejes de venir a buscarme
porque me muero si estoy solo esta noche
sólo te pido que me busques

Estoy detrás de un vaso vacío
o de un falso vestido
o con la careta prestada que conseguí esta semana
por favor
sólo te pido que me busques esta noche

Te estoy esperando desde que nací



Sigfrido Quiróz

jueves 4 de junio de 2009

Silencios




Siempre quiero
decir
y me tropiezo
con un muro, las palabras


Es su vacío
lo que contiene
el fin 
y el principio

Deberíamos leer mejor los silencios


Todo intento es estéril
es mejor esto
que ensayo

me someto
a tu mirada desnuda
y yo

desnudo



Nunca conocerás
tanto de mí
como en este instante


Sigfrido Quiróz

martes 26 de mayo de 2009

Te miro




Te miro
y te estoy mirando

No veo a través de vos
como si fueras
de aire
como si fueras
otra cosa
como si fueras
otra persona

Te miro a vos

Y esta mirada
acostumbrada al horizonte
se enfoca diferente
para mirar al ser que acampa
enfrente
de mis sentimientos

Te miro así
como sos
abisal
en tus valles
inalcanzable 
en tu altar
inescrutable 
en tu sonrisa

Y se me escapa
¿Cómo evitarlo?
esa sonrisa que conocés
y que da la bienvenida
a lo blando de tu cuerpo

Y soy sable
y soy agua
hasta la pequeña penumbra
que ilumina entre tus piernas
cada noche 
y cada mañana
que desesperamos el abrazo

Yo
prófugo de la luz,
te atravieso el alma como si existiera

Y vos
profana y carnal
te entregás al rito de rehacer
un ojo
un nuevo ojo con el que mirarme
acampando
enfrente de tus sentimientos

Mi mirás
y me estás mirando


Sigfrido Quiróz

sábado 23 de mayo de 2009

Carta del Exilio




Es esta esquina
que me recuerda otra
que existe acá
adentro,
en mis entrañas

Es este farol
pero también es otro
que habita 
ese ajeno país de la memoria

Es ese olvido
con que me olvidan las baldosas
de un patio
resbaloso de recuerdos

Es todo eso lo que lastima
lo que duele en un lugar adonde nada duele
adonde nada consuela
adonde casi nada vive

Yo no quiero mirar esta luna
que me mira con otros ojos
no quiero que me vea el gesto
que vos me conocés,
ese
de casi lágrima

Dejame nomás
que se me apague la sombra
con la luz nocturna de otra noche,
la de Barracas, 
que si debo morir
viviendo
quiero elegir el modo

Es que
¡Es esta esquina!
y también es otra que existe acá
afuera
en mis entrañas



Sigfrido Quiróz

martes 12 de mayo de 2009

Nightmare



I never have known

Who I’m,

When I mustn´t fall down


Dicen que la sangre en mis manos

no existe

Que la vida tiene caminos claros

y atajos

Que entre el follaje no es tu nombre

el susurrado

Que la oscuridad decae; mañana.

 

 

¡Ay de mis pies que no caminan,

de las puertas que no cierran

y de mi alma enterrada!

 

 

En la hora atroz de la vigilia,

tu fantasma me atormenta

Huir. 

Huir de nuevo. 

Huir lejos.

 

 

Congelar el corazón para que no sienta

clavar las uñas hasta que la sangre

me invada

Soplar sin que las nubes se disipen

y sin evitar el ojo del huracán.

 

 

No lograré escapar

de mi celda.

 

 

¡Oh Dios, desencadena mis oídos!

¡el silencio y su canto!

¡Su canto y lo inescrutable!

 

 

 II

  

 

El niño saltarín

de la casa que se incendia

baila entre las llamas

cumpliendo su sentencia.

 

La niña que te espera

mirando tras la reja

la niña que te mira

la niña es una ciega.

 

La anciana cuya mano

te pasa por la frente

la anciana es un cadáver

la anciana no te siente.

 

Los niños que te cantan

riendo atolondrados

se manchan con la sangre

que sale de tus manos.

 

Las hojas que se caen

y pudren lo que tocan

a todo lo que es verde

gusano lo transforman.

 


III

 

Dicen que el pequeño hombre vendado

no me mira

Que mi vuelo de escape desesperado

nunca despega

Que el negro pozo donde caigo

no tiene fondo

 

 

¡Déjame gritar!

¡Libera mi habla!

Lenguas de fuego somnolientas son mis lágrimas

quemantes,

sobre surcos antiguos

de dolor.

 

 

Sé que la oscuridad me espera, mañana

Que voy hacia ti, inexorable, cada noche

Que mis pisadas solo siguen la huella

prefijada

 

 

 

Solo quiero evadirme

Evitar la angustia y la desesperación.

Encontrarme al fin, sorprendido,

despierto.

 


Sigfrido Quiróz